Ficha técnica:
—Nombre del manga: Itou-san
—Año de publicación: 2015
—Año de publicación: 2015
—Mangaka:
Kuraka Sui
—Tomos:
tomo único, dividido en siete capítulos. Solo los seis
primeros hacen parte de la historia principal. Posteriormente, debido a la popularidad del manga, aparecen tres extras más que se relacionan con la historia principal, junto a otros tres episodios que narran lo referente al pasado de Itou (pasado que no se ve en este manga). Pueden encontrar más información sobre esa secuela aquí.
—Género: yaoi.
—Categorías:
drama, psicológico, maduro.
—Sinopsis: Cada
martes por la noche, un misterioso hombre llamado Itou visita a Kyosuke, un
joven prostituto, para hablar con él hasta que llega el amanecer. Un día, Itou aparece con un maletín lleno de dinero y trata de entregárselo a Kyousuke,
diciéndole que deje la prostitución y se dedique a hacer con todo ese dinero algo que realmente
desee...
—Estrellitas: ★★★★★
—Calificación: Obra maestra.
—Advertencia: el manga a tratarse a continuación tiene contenido gráfico que puede resultar muy desagradable y fuerte para algunas personas. Leer con discreción.
—Calificación: Obra maestra.
—Advertencia: el manga a tratarse a continuación tiene contenido gráfico que puede resultar muy desagradable y fuerte para algunas personas. Leer con discreción.
Comentarios
El primer análisis de mi parte para el blog quise dedicarlo a este manga por ser uno de los que más he disfrutado a lo largo de mi vida como asidua consumidora de BL. Llegué a este título hace un par de años, porque en pos de expandir mi campo de lectura decidí comenzar a leer mangas de temáticas más oscuras a las que acostumbraba. Reconozco que en un principio me acerqué con mucha desconfianza a este trabajo, pero al final el manga acabó por convertirse en uno de mis favoritos, y en uno de los mejores que he leído.
La mangaka, Kuraka Sui-sensei, hizo su debut en el BL con este trabajo. No suele ser común que los primeros trabajos de los autores en géneros tan tecnificados y tan consumidos sean, primero, tan buenos, y segundo, tan innovadores. Lo normal es seguir el esquema de lo que más vende para asegurarse popularidad y una segunda oportunidad de intentar un nuevo manga. Sin embargo, a veces aparecen joyas como la que es Itou-san, que no solo no sigue los clichés básicos en cuanto a la caracterización de los personajes, sino que tampoco se apega al guion común en donde, al final, los personajes son felices y comen perdices. Todo primer manga de un autor es una apuesta y no todos se atreven a tomar el riesgo de presentar historias auténticas. Por eso me tomo el atrevimiento de decir que esos mangas (las auténticas apuestas) son los más prometedores, apasionados e interesantes de todo el medio.
Básicamente, algo así es este manga. Es un respiro fresco entre un montón de obras repetidas, pero sobre todo, es una obra que está muy bien construida, en donde la idea sólida de la trama se sustenta y se lleva a cabo perfectamente gracias a personajes muy bien caracterizados. Al final la obra logra mantener una esencia y una unidad difíciles de lograr en tan poco espacio (un tomo), y además logra cerrarse, dando así al universo ficcional un final.
Por todas esas razones es que decidí que este manga era digno de un análisis, y más aún, de ser el primer análisis que yo presento en el blog. Y al que espero, por supuesto, hacer justicia. No está de más aclarar que la siguiente entrada no pretende ser un resumen del manga, ni mucho menos contar la historia; quiero recalcar los elementos que la hacen tan buena y digna de llevar el título de "Obra maestra", con el fin de que los lectores curiosos que ojeen este análisis decidan darle una oportunidad al manga. Ese es el único propósito.
Siguiendo esa línea de ideas es que he determinado dividir el análisis en dos secciones: la primera se enfocará en la trama y en los personajes, cuidando de no entrar en detalles muy específicos para que, si así lo desean, puedan leer la obra; la segunda sección se centrará en las conclusiones respecto a la obra como tal, a partir de lo expuesto en el punto anterior.
No siendo más, podemos comenzar a entrar en materia:
Siendo esto así, hay dos posibles opciones de impacto que los personajes pueden tener en el lector:
Ahora, no se trata de empezar a renegar a diestra y siniestra de todo aquello que pueda presentar estereotipos, porque no solo en el yaoi se encuentran arquetipos marcados. Tampoco es que, per se, los arquetipos sean malos. Pero es cierto que pueden llegar a serlo si el personaje no supera la condición de arquetipo misma (lo ya descrito en la opción primera). Es decir, si uno siente que la historia sería exactamente la misma con otros personajes, entonces estamos frente a construcciones que no representan ninguna impresión para nosotros como lectores, porque los personajes están huecos. Y eso sucede porque como lectores somos incapaces de conectar con cáscaras vacías. De ahí la importancia de hacer al personaje algo más que solo la unión de mil estereotipos que se esperan de él.
Depende de cada autor cómo ingeniárselas para presentarnos personajes que no nos den la sensación de estar vacíos, y es ahí cuando uno va notando el verdadero ingenio de los mangakas. Cómo hacer uso de las herramientas que se exigen para un medio sin que el personaje pierda su esencia es quizá de lo más duro para un creador de contenido, y para salir exitoso sin morir en el intento el autor debe hacer uso de varios factores: lo primordial es una unidad entre diseño artístico (o el "exterior") del personaje con su personalidad (o diseño interior), y cómo esto se combina a su vez no solo con la historia personal (pasado y presente) de dicho personaje, sino también con la trama global de la obra. Cuando estos elementos están en armonía, entonces podemos hablar de que los personajes están bien construidos.
Tras esta breve explicación (o intento), enfocada especialmente a los que no están familiarizados con el BL, podemos pasar a centrarnos en el manga que nos compete en esta entrada: Itou-san.
Es así como sabemos que Kyousuke, nuestro narrador, es un muchacho joven que entró al mundo de la prostitución desde que era muy pequeño. No es un "trabajador independiente", es decir, el dinero que genera con la prostitución se lo entrega a su proxeneta, y eso permite que de alguna manera pueda tener un poco de auto-cuidado (porque cuenta con la "buena suerte" de tener una proxeneta "amable"). En esta imagen, por ejemplo, podemos apreciar que Kyousuke acaba de sufrir heridas en el trabajo, y llama por teléfono a Mama, su proxeneta, para comentarle el caso de que los clientes lo hirieron de gravedad y debe recomponerse antes de tomar otros trabajos.
Itou, que es el personaje que da nombre a la obra, es un asesino a sueldo. Elimina gente por encargo, y como nos da a entender el mismo personaje a lo largo de la historia, no tiene libertad para matar a diestra y siniestra. Su trabajo ha de realizarse con eficiencia y solo debe eliminarse al objetivo que el director de su organización le manda a exterminar. Lo curioso del personaje de Itou es que se nos muestra (casi) siempre a través de los ojos de Kyousuke, pues como ya se señaló con anterioridad, es el narrador de la historia.
Pero Kyousuke, pese a su frivolidad, empieza a dar muestras de cambio cuando Itou demuestra afecto hacia él. Es un muchacho joven, de apenas veinte años, y no conoce lo que es una acción amable o unas palabras de preocupación hacia su situación. Esto hace que inconscientemente empiece a preguntarse por qué Itou se preocuparía por alguien como él, y así es como la presencia del contrario empieza a imprimirse en sus pensamientos y en su modo de actuar.
La caracterización del universo ficcional, en este caso, porque estamos hablando de un manga, se nos da a través de lo gráfico. Cada mangaka tiene su estilo, pero todos comparten gracias al método gráfico el uso de las tintas, los sonidos, los fondos, las tramas, las facciones de sus personajes, etc. Para ambientar su obra deben recrear lo mejor posible un escenario, valiéndose no solo de los edificios sino también de los personajes que se mueven dentro de la obra, incluso si no son importantes. Kuraka-sensei utiliza muy bien el factor gráfico para plantear el submundo de la ciudad: la zona roja llena de letreros que invitan a moteles, el constante flujo de gente, los callejones y las personas de moral dudosa que suelen verse en ese tipo de zonas; todo ello crea un ambiente que se ve acompañado por las expresiones de sus personajes para denotar a través de ellas las emociones, y también por los sucesos del manga. Su estilo de dibujo y el manejo de los tonos oscuros, por ejemplo, permiten que todo vaya tomando forma. No hay modo de olvidar en qué sitio nos encontramos, ni bajo cuáles circunstancias, porque los personajes y los espacios que ellos habitan no nos lo permiten.
Es allí, en esas páginas turbias, donde ubica a sus dos protagonistas, que se funden de manera espléndida con ese mundo violento, pues no solo fueron creador por él, sino que siguen siendo consumidos y explotados por el mismo, para que este pueda mantenerse.
Nuestros protagonistas son personajes que no tienen cabida en el mundo normal. No cuentan con el avale social, son personajes que hacen parte de un grupo que pasa desapercibido, porque se mueven en la oscuridad, en habitaciones reservadas en hoteles de mala muerte donde nadie que sea ajeno a ese mundillo puede (ni quiere) verlos, y en donde pueden sufrir o cometer todo tipo de vejaciones. Son personajes que son prescindibles, desechables, y que no solo se ven así a los ojos de otros, sino que ellos mismos se piensan así. Para el caso de Kyousuke, por ejemplo, el ser prostituto no es solo algo más que dé un toque a su personalidad, sino que se vuelve su identidad.
Esta viñeta es importante por múltiples factores: en primer lugar está el hecho de que Itou está confesando un crimen con facilidad, como si contara una anécdota del día a día, mientras acaricia la cara de Kyousuke como algo preciado. Es una dualidad increíble, el cómo un sujeto capaz de acabar con vidas humanas de forma tan violenta, es a su vez capaz de tratar con tanto cariño a otro ser humano. En segundo lugar está el hecho de que cuando se sincera respecto a sentir por primera vez el "deseo de matar", las burbujas de diálogo aparecen en fondo negro. Creo que tiene que ver con la verdad que conllevan esas palabras. Itou está reconociendo, frente al mundo, frente a Kyousuke y frene a sí mismo, que ha pasado toda su vida sin sentir nada, que ni una sola vez ha sentido culpa, miedo, tristeza, alegría, etc. Nada, jamás ha sentido nada (pese a que nos lo muestran como alguien expresivo). Pero, apenas tuvo conocimiento de que Kyousuke estaba en peligro, este hombre sin aparentes emociones sintió por primera vez. La gravedad del asunto no recae solo en el hecho de que su primer sentimiento sea uno tan macabro, sino también en que es su primer sentimiento, en todos los años que lleva de vida.
La mangaka, Kuraka Sui-sensei, hizo su debut en el BL con este trabajo. No suele ser común que los primeros trabajos de los autores en géneros tan tecnificados y tan consumidos sean, primero, tan buenos, y segundo, tan innovadores. Lo normal es seguir el esquema de lo que más vende para asegurarse popularidad y una segunda oportunidad de intentar un nuevo manga. Sin embargo, a veces aparecen joyas como la que es Itou-san, que no solo no sigue los clichés básicos en cuanto a la caracterización de los personajes, sino que tampoco se apega al guion común en donde, al final, los personajes son felices y comen perdices. Todo primer manga de un autor es una apuesta y no todos se atreven a tomar el riesgo de presentar historias auténticas. Por eso me tomo el atrevimiento de decir que esos mangas (las auténticas apuestas) son los más prometedores, apasionados e interesantes de todo el medio.
Básicamente, algo así es este manga. Es un respiro fresco entre un montón de obras repetidas, pero sobre todo, es una obra que está muy bien construida, en donde la idea sólida de la trama se sustenta y se lleva a cabo perfectamente gracias a personajes muy bien caracterizados. Al final la obra logra mantener una esencia y una unidad difíciles de lograr en tan poco espacio (un tomo), y además logra cerrarse, dando así al universo ficcional un final.
Por todas esas razones es que decidí que este manga era digno de un análisis, y más aún, de ser el primer análisis que yo presento en el blog. Y al que espero, por supuesto, hacer justicia. No está de más aclarar que la siguiente entrada no pretende ser un resumen del manga, ni mucho menos contar la historia; quiero recalcar los elementos que la hacen tan buena y digna de llevar el título de "Obra maestra", con el fin de que los lectores curiosos que ojeen este análisis decidan darle una oportunidad al manga. Ese es el único propósito.
Siguiendo esa línea de ideas es que he determinado dividir el análisis en dos secciones: la primera se enfocará en la trama y en los personajes, cuidando de no entrar en detalles muy específicos para que, si así lo desean, puedan leer la obra; la segunda sección se centrará en las conclusiones respecto a la obra como tal, a partir de lo expuesto en el punto anterior.
No siendo más, podemos comenzar a entrar en materia:
Reflexiones preliminares
Como en toda obra que hace parte del género BL, la historia se centra en la relación romántica entre los personajes. En ese sentido todas las historias BL son iguales, pues no solo se ha tecnificado la línea argumental general (es decir, que debe sí o sí haber una pareja principal que desarrolla una relación romántica), sino también el rol que los personajes que componen la pareja principal han de cumplir. Este rol, que se basa en la posición sexual de los personajes en la cama (quién es el activo y quién es el pasivo), tiende a determinar en la mayoría de los casos la manera en que los personajes van a presentarse al público. Así que entre más tópicos utilice un manga BL, más probable será que encontremos como activo en la cama al más rudo y varonil de los hombres que componen la pareja homosexual que protagoniza la historia (estereotipos, estereotipos everywhere).Siendo esto así, hay dos posibles opciones de impacto que los personajes pueden tener en el lector:
- La primera, no muy buena, responde a qué tanto se parece el personaje al arquetipo que el género (yaoi) determina para él. Dicho de otro modo, si el personaje A tiene todas las características que lo hacen el "dominante" de la relación, será recordado por qué tan buen activo es en comparación con el pasivo, o con otros activos de otros mangas.
- La segunda, que es la que esperas encontrar en una buena historia, es qué tan bien construido está el personaje y cómo se logra su desarrollo en el tiempo que dura la narración. Aquí el arquetipo no tiene tanto peso, y si A es el dominante, esa es solo una más de sus características; mas no todo lo que lo determina como personaje.
Ahora, no se trata de empezar a renegar a diestra y siniestra de todo aquello que pueda presentar estereotipos, porque no solo en el yaoi se encuentran arquetipos marcados. Tampoco es que, per se, los arquetipos sean malos. Pero es cierto que pueden llegar a serlo si el personaje no supera la condición de arquetipo misma (lo ya descrito en la opción primera). Es decir, si uno siente que la historia sería exactamente la misma con otros personajes, entonces estamos frente a construcciones que no representan ninguna impresión para nosotros como lectores, porque los personajes están huecos. Y eso sucede porque como lectores somos incapaces de conectar con cáscaras vacías. De ahí la importancia de hacer al personaje algo más que solo la unión de mil estereotipos que se esperan de él.
Depende de cada autor cómo ingeniárselas para presentarnos personajes que no nos den la sensación de estar vacíos, y es ahí cuando uno va notando el verdadero ingenio de los mangakas. Cómo hacer uso de las herramientas que se exigen para un medio sin que el personaje pierda su esencia es quizá de lo más duro para un creador de contenido, y para salir exitoso sin morir en el intento el autor debe hacer uso de varios factores: lo primordial es una unidad entre diseño artístico (o el "exterior") del personaje con su personalidad (o diseño interior), y cómo esto se combina a su vez no solo con la historia personal (pasado y presente) de dicho personaje, sino también con la trama global de la obra. Cuando estos elementos están en armonía, entonces podemos hablar de que los personajes están bien construidos.
Tras esta breve explicación (o intento), enfocada especialmente a los que no están familiarizados con el BL, podemos pasar a centrarnos en el manga que nos compete en esta entrada: Itou-san.
Trama y personajes de Itou-san
Como se pudo leer en la sinópsis que aparece en la ficha técnica del manga, nos encontramos en una trama que nos sitúa en el lado oscuro de la sociedad japonesa. La historia sucede en el submundo, en habitaciones de hoteles baratos donde los hombres tienen sexo con prostitutas y en donde la mala calaña se esconde para pasar desapercibida, ya sea porque huye de malas influencias o de la ley, o bien porque llevan a cabo transacciones ilegales y turbias.
En ese mundo participa nuestro narrador, que es un narrador-personaje. Es decir que no narra la historia desde fuera, sino que también hace parte de ella. Por tal motivo, y esto es muy importante, no se trata de un narrador omnisciente. Es decir que nuestro narrador no lo ve todo, y tampoco lo sabe todo. Por eso no puede contarnos cada cosa que pasa en el universo en que se desenvuelve, y como lectores solo tenemos acceso a las cosas que le pasan a él, las cosas que piensa él, y las impresiones que tenga él. Veremos la historia desarrollarse desde su punto de vista (al menos, en casi todo el manga).
Kyousuke es alguien, además, que nos muestra el lado frívolo y crudo de la prostitución: fue violentado física, sexual y psicológicamente, pero no siente nada. Con mucha calma decide que primero debe descansar y recuperarse antes de salir al trabajo nuevamente, lo que da cuenta de dos cosas: la primera es que esto ya ha pasado varias veces y se ha acostumbrado; la segunda es que no tiene emociones, o bien, las reprime. Sea como método de protección para no sufrir en ese mundo tan horrible, o sea como resultado de la continua exposición a él, o incluso, como una combinación de ambas cosas, lo cierto es que Kyousuke no demuestra emoción alguna que permita al lector saber si siente miedo, asco, pena, dolor o tristeza respecto a su vida. Solo tenemos algunas cosas claras, y esas son: que Kyousuke no siente placer haciendo el trabajo que hace; que ese trabajo es su único método de subsistencia; que su autoestima es muy baja y su mundo muy limitado, tanto así que cree que no es capaz de hacer otra cosa más que prostituirse. Como él mismo lo dice:
| "No me romperé fácilmente, así que puedes hacer conmigo lo que quieras, ¿de acuerdo? El sexo es lo único en lo que soy bueno". |
Es en ese mundo en el que conoce a Itou-san, nombre que Kyousuke le da a su cliente, por cierto, pues este se presenta solo como I. Itou paga por él todos los martes en la noche, pero no tienen sexo; por el contrario, lo único que hace Itou con el tiempo que tienen en la habitación es hablar con Kyousuke hasta el amanecer. Para nuestro joven narrador Itou no es más que un cliente con el cual es fácil hacer dinero, pues no exige nada más que una charla. Sabemos, por el inicio del manga, que lo de los martes por la noche parece ser una rutina ya consolidada; y que el misterioso cliente nunca despertó interés en Kyousuke, hasta que llega uno de esos martes ofreciéndole un maletín lleno de dinero e instándolo a perseguir sus sueños. La historia como tal comienza en ese momento, pues es la primera vez que Kyousuke ve una faceta de Itou que le llama la atención. Es un evento importante no solo por marcar el inicio de la historia, sino porque nuestro narrador, que parece ser una cáscara vacía, ha sentido interés.
Pese a que no tenemos mucho acceso a los pensamientos de este asesino (aunque sí a sus acciones), la historia gira en torno a él y al impacto que su presencia y acciones generan en la vida de Kyousuke. En literatura se llama focalización a este fenómeno, que consiste en centrar la historia en torno a un evento, objeto u personaje. Así es que Itou es el personaje focalizado, aunque no sea nuestro narrador.
Aparece primero como un sujeto extraño, todo el tiempo está sonriendo, usa corbatas de mal gusto y siempre está bien vestido, con trajes de apariencia cara. Aunque en un principio da la impresión de ser un hombre muy reservado, lo cierto es que sus reacciones resaltan por ser muy marcadas, y a lo largo de la historia es lo que nos va a permitir entender algo de su subjetividad como personaje:
Pero no todas las reacciones de Itou son tan amenas. Lo curioso es que, siempre que vemos la historia narrada desde el punto de vista de Kyousuke, Itou luce agradable, luce sonriente, luce avergonzado y también da la sensación de ser muy apasionado; características todas que pueden entenderse de forma positiva. Pero cuando la historia empieza a aparecer frente a nosotros los lectores desde un punto de vista ajeno al de Kyousuke, con acontecimientos de los cuales él no tiene conocimiento, vemos entonces la otra faceta de Itou, que no deja de ser menos expresiva, pero que es muchísimo más violenta y negativa; la faceta que nos recuerda que estamos frente a un asesino a sueldo, por mucho que a veces parezca que no le haría daño a nadie.
En contraposición, las reacciones de Kyousuke son menos directas y sinceras. Menos arrasadoras. Siempre hay alrededor de él un halo de cinismo e indiferencia, que se relaciona con el hecho que expusimos más arriba, respecto a su aparente falta de emociones. No parece reaccionar ni siquiera en los momentos más violentos, que son los que, por cierto, pueden resultarle más perturbadores al lector:
| "Mierda... Hoy no tengo suerte". |
Pero Kyousuke, pese a su frivolidad, empieza a dar muestras de cambio cuando Itou demuestra afecto hacia él. Es un muchacho joven, de apenas veinte años, y no conoce lo que es una acción amable o unas palabras de preocupación hacia su situación. Esto hace que inconscientemente empiece a preguntarse por qué Itou se preocuparía por alguien como él, y así es como la presencia del contrario empieza a imprimirse en sus pensamientos y en su modo de actuar.
Así, el derroche de emociones de Itou frente a Kyousuke, y la aparente indiferencia del susodicho con el mundo que se ve dejada de lado por su reciente interés en lo que respecta a Itou, son las características que van allanando el camino para que uno vea que se cumple el primer paso estipulado por el BL: la relación romántica entre dos personajes masculinos. En este caso, sin embargo, la relación romántica no resulta ser fácil, porque nuestros personajes están sumidos en un ambiente específico, poco amable, que les determina, además, unos roles. Esto de los roles me parece uno de los puntos más fuertes e importante del manga. Y pasaré a explicar por qué:
Es allí, en esas páginas turbias, donde ubica a sus dos protagonistas, que se funden de manera espléndida con ese mundo violento, pues no solo fueron creador por él, sino que siguen siendo consumidos y explotados por el mismo, para que este pueda mantenerse.
Justamente por ser un joven sin educación, sin familia, que obligaron a prostituirse desde antes de los diez años, es que es un muchacho que existe y se nos presenta como lo hace, y que es obligado a socializar como lo hace. Los clientes violentos que lo golpean y lo graban sin su permiso, que lo humillan para su deleite, que esperan que haga cualquier cosa que ellos quieran, son parte normal de su día a día, son los que componen su vida, porque como prostituto no puede ni debe aspirar a otra cosa. Por eso, cuando un personaje como Itou, que debería ser a ojos de Kyousuke uno más de esos salvajes que tiene por clientes, le ofrece dinero y por primera vez la posibilidad de ser "libre" y tener un futuro, él no sabe qué hacer. Porque para Kyousuke no ha existido otra opción desde que tiene uso de razón.
Es a raíz de eso que se despierta el interés que mencionamos como factor clave para el inicio de la historia. Gracias al interés llega la consciencia, pues Kyosuke es un personaje que, podríamos decir, se pasaba la vida "dormido". Con la llegada de Itou, y la interacción con él, el mundo parece empezar a girar por primera vez. Comienza a experimentar cosas que nunca había tenido la oportunidad de experimentar: como pensar en él y compararlo con los otros clientes, e incluso, mostrar ciertas emociones que nunca le ha mostrado a nadie, pero de lo cual no es consciente: siendo estas su claro interés, o la sensación de calidez que lo embarga en algunas de las viñetas cuando piensa en Itou.
Por su parte, Itou, que es un asesino a sueldo, se mueve por el mundillo de forma distinta a como lo hace Kyousuke. Eso, además de que le lleva más años al joven, lo hacen un hombre experimentado. Su forma de comprender la situación de Kyousuke es diferente, al igual que el motivo que lo lleva a comprarlo todos los martes por la noche. En esa rutina Itou va a descubrir que no solo él cambió el mundo para Kyousuke, sino que se vio afectado en la misma medida. El rol de Itou es diferente al de Kyousuke: él no se ve limitado por las reglas de juego del submundo en el que camina. Es decir, que no tiene que respetar ni tolerar las cosas que debe respetar y tolerar su contraparte. Itou, como empleado de una organización que extermina objetivos, responde únicamente a su jefe, y a las reglas que esta organización impone. Tampoco es, en ese sentido, un personaje completamente libre o que esté completamente limpio. La moralidad se pone en juego, porque aquí vemos que el único ser humano que ha mostrado amabilidad hacia Kyousuke, y el cual pretende darle un futuro y su libertad, no es otro más que un canalla que asesina a sangre fría desde hace varios años.
Surge la duda, entonces, de la relación romántica que pueda surgir entre un joven que terminó en la prostitución desde antes de los diez años, y un asesino a sueldo del que no sabemos nada. ¿Es sano, es romántico? Nos queda preguntarnos si nos encontramos realmente frente a sentimientos amorosos, o si por el contrario estamos vislumbrando simple apego, dependencia o bien, una obsesión. A la hora de la verdad, creo que es lo que menos importa, y queda como tarea del lector sacar su propia conclusión. Sin embargo, el manga no permite la opción de dudar de la intensidad de las emociones de los protagonistas, y sobre ello quiero recalcar lo siguiente: es una de las escenas del primer capítulo, y que puede ser la única considerada como spoiler en este análisis.
La situación tiene lugar en un callejón, después de que Kyousuke ha salido de una habitación de hotel donde debía encontrarse con unos clientes. Se encuentra conmocionado, sin saber si llamar a la policía o a su proxeneta, porque aquellos que pidieron sus servicios aparecieron muertos en la habitación. La escena del crimen es violenta, presenta tanta sangre esparcida por todos lados que pese a que nuestro joven Kyousuke no es un personaje muy sensible, incluso él se encuentra en estado de shock. Mientras camina por el callejón, aún sin calmarse, se topa con Itou, quien comienza a decirle que fue él quien se encargó de esos hombres. Le dice que lo hizo porque no quería que lo lastimaran, ya que al averiguar sobre ellos, descubrió que eran personas muy peligrosas.
Después, sucede esto:
Después, sucede esto:
| "Nunca hice este "trabajo" con intenciones personales en mente, porque nunca he sentido nada". (Burbujas de diálogo en negro): "Oh, pero recientemente, sentí la "necesidad de matar" por primera vez en mi vida" |
Esta viñeta es importante por múltiples factores: en primer lugar está el hecho de que Itou está confesando un crimen con facilidad, como si contara una anécdota del día a día, mientras acaricia la cara de Kyousuke como algo preciado. Es una dualidad increíble, el cómo un sujeto capaz de acabar con vidas humanas de forma tan violenta, es a su vez capaz de tratar con tanto cariño a otro ser humano. En segundo lugar está el hecho de que cuando se sincera respecto a sentir por primera vez el "deseo de matar", las burbujas de diálogo aparecen en fondo negro. Creo que tiene que ver con la verdad que conllevan esas palabras. Itou está reconociendo, frente al mundo, frente a Kyousuke y frene a sí mismo, que ha pasado toda su vida sin sentir nada, que ni una sola vez ha sentido culpa, miedo, tristeza, alegría, etc. Nada, jamás ha sentido nada (pese a que nos lo muestran como alguien expresivo). Pero, apenas tuvo conocimiento de que Kyousuke estaba en peligro, este hombre sin aparentes emociones sintió por primera vez. La gravedad del asunto no recae solo en el hecho de que su primer sentimiento sea uno tan macabro, sino también en que es su primer sentimiento, en todos los años que lleva de vida.
Finalmente, la viñeta termina de impresionar con el juego de las sombras del callejón. Por la posición en la que ambos se encuentran frente a las luces del lugar, únicamente es visible la sombra de Kyousuke, a la cual "sostienen" las manos de Itou. Únicamente sus manos tienen sombra, y si se mira la pared, parece que la oscuridad está a punto de tragarse al más joven. Esta metáfora me parece muy poderosa porque es un reflejo de lo que son ambos personajes y sus situaciones: la prostitución no es el fondo de la cadena, pues más abajo están los asesinos. Todo aquel ser capaz de matar sin sentir nada es el reflejo verdadero de la maldad humana. Las manos de Itou, que salen de esa oscuridad, que crean esa oscuridad, se extienden y parece que tiran de la sombra de Kyosuke con deseos de consumirla, así como han consumido vidas anteriormente. Aquí el joven muchacho es alguien que aun tiene posibilidades de escapar, de limpiarse, porque no ha hecho nunca nada malo. Que haya terminado en la prostitución es una consecuencia de las personas nefastas que tuvo a su alrededor, pero él jamás ha dañado a nadie ni lo ha pretendido. Aunque su cuerpo no se considere puro por la moral imperante en la sociedad, una persona como Itou, que es el reflejo de todo mal, puede ver que su alma no ha sido corrompida.
La sombra parece hacer lo que ha hecho Itou en la realidad material: cuidar y atesorar de Kyousuke, en medio de toda esa oscuridad, ofreciéndole la oportunidad de liberarse y construir un futuro lejos de allí. Pero al mismo tiempo, la sombra parece tirar de él, lo cual refleja también la situación. Y es que, sin saberlo, Itou ha ido marcando tanto la vida de Kyousuke que éste se ve indiscutiblemente atraído hacia él. Esta escena no es importante solamente por las metáforas que pueden desprenderse de ella, sino también porque da pie al punto de no retorno; al momento en donde se conectan para siempre ambos personajes.
En las siguientes viñetas se nos explica que Itou, cuya única regla era que no podía matar a nadie que no fuera un encargo de la organización, acaba de romper el tabú en su deseo de proteger a Kyousuke. Y el muchacho, que nunca tuvo interés en nada ni en nadie, de repente se da cuenta, en este momento en que ve lo verdaderamente feliz que luce Itou por ser capaz de sentir por primera vez, de que él también es capaz de sentir. Y de que experimenta por primera vez el amor. Kyousuke se enamora de Itou en el mismo callejón en que éste le agradece por darle la oportunidad de tener sentimientos.
Como lectores somos partícipes del impactante momento de dos personas que hasta entonces nunca habían sentido nada por el mundo y sus habitantes, y que de repente se ven azotados por emociones que escapan a su comprensión; emociones lo suficientemente fuertes como para llevarlos a la ruina, pero aquello no les importa. Porque les basta con saber que sí eran, finalmente, capaces de sentirlas.
La sombra parece hacer lo que ha hecho Itou en la realidad material: cuidar y atesorar de Kyousuke, en medio de toda esa oscuridad, ofreciéndole la oportunidad de liberarse y construir un futuro lejos de allí. Pero al mismo tiempo, la sombra parece tirar de él, lo cual refleja también la situación. Y es que, sin saberlo, Itou ha ido marcando tanto la vida de Kyousuke que éste se ve indiscutiblemente atraído hacia él. Esta escena no es importante solamente por las metáforas que pueden desprenderse de ella, sino también porque da pie al punto de no retorno; al momento en donde se conectan para siempre ambos personajes.
En las siguientes viñetas se nos explica que Itou, cuya única regla era que no podía matar a nadie que no fuera un encargo de la organización, acaba de romper el tabú en su deseo de proteger a Kyousuke. Y el muchacho, que nunca tuvo interés en nada ni en nadie, de repente se da cuenta, en este momento en que ve lo verdaderamente feliz que luce Itou por ser capaz de sentir por primera vez, de que él también es capaz de sentir. Y de que experimenta por primera vez el amor. Kyousuke se enamora de Itou en el mismo callejón en que éste le agradece por darle la oportunidad de tener sentimientos.
Como lectores somos partícipes del impactante momento de dos personas que hasta entonces nunca habían sentido nada por el mundo y sus habitantes, y que de repente se ven azotados por emociones que escapan a su comprensión; emociones lo suficientemente fuertes como para llevarlos a la ruina, pero aquello no les importa. Porque les basta con saber que sí eran, finalmente, capaces de sentirlas.
A partir de esa revelación empiezan verdaderamente las peripecias de nuestros protagonistas, que se desarrollan en los siguientes episodios, pero eso ya le compete a los lectores que se animen a darle una oportunidad al manga.
Conclusiones
Como explicaba en los comentarios preliminares, el BL es un género tecnificado, y por tanto tiende a exigir siempre un tipo de parámetros: la relación romántica como punto clave, y la caracterización de los personajes de modo que uno cumpla el papel de activo y el otro el de pasivo. Si bien se ha notado cierto cambio en los últimos años respecto a esto en varios títulos, sigue siendo la regla general que el hombre más grande y "varonil" del par sea el que cumpla el rol de activo; rol que lo marca no solo en la cama sino también en su personalidad y la manera en la que se comporta.
Si nos fijamos en el desarrollo de Itou-san, nos damos cuenta de que los personajes están caracterizados en relación con la historia, y no en relación con el arquetipo como tal. No puedo asegurar que Kuraka Sui no caiga como mangaka, en sus otros trabajos, en los estereotipos. Sin embargo, en lo que compete a la obra tocada en esta entrada, vemos que la caracterización física tiene sentido. Si bien Itou es más grande y da la sensación de ser más varonil por ser más musculoso, esto no se debe a que sea el activo del manga (que lo es), sino por su trabajo como asesino, que requiere de que tenga un buen estado físico para llevar a cabo los trabajos de exterminio. Sabemos además, por lo que su historia deja ver, que ha trabajado en ello desde hace mucho tiempo. Mientras tanto, Kyousuke es un muchacho bajito y muy delgado, que cumple con el papel de ser el pasivo en la relación sexual; nuevamente estas características se relacionan con la historia, porque sabemos gracias al manga que Kyousuke fue descuidado por sus familiares y obligado a prostituirse desde antes de los diez años. No es difícil asociar una mala alimentación y pocos cuidados en su desarrollo como el punto que lo marcó para ser tan frágil y pequeño a su edad.
Otro factor, quizás el que más me gustó de este manga, es que si bien se cumple lo exigido de la relación romántica, no es para nada el tema principal de la historia, por más que pueda parecer que así es. Quiero traer a colación las siguientes imágenes, también del capítulo uno, para ejemplificarlo:
Dice uno de mis profesores más queridos, citando una frase de Borges, que lo que hace especial una historia no es el formato de presentación (es decir si es un cómic, un libro, o una película), sino la capacidad que tiene esta de emocionarnos por tratar los temas que son intrínsecamente humanos. Creo que ese es el verdadero trasfondo de este manga, uno que toca un tema profundamente humano y que por eso me removió las entrañas en el momento en que lo leí.
Itou-san no es una historia de amor entre un asesino a sueldo y un joven forzado a la prostitución; no creo ni siquiera que lo que deben vivir a lo largo de la historia pueda considerarse romántico, y el manga jamás hace apología por romantizar ni la situación de prostitución ni la del sicariato. Creo, por el contrario, que lo que sí hace esta historia es retratar de forma ejemplar la soledad humana, y el deseo de todo ser humano por poder sentir, y mas aún, por ser conscientes de estar sintiendo. La historia nos demuestra, con una narración preciosa, que a pesar de lo terrible que el mundo y la vida puedan ser, y a pesar de lo heridos y hasta impávidos que nos encontremos caminando por esa vida, en el fondo no podemos escapar a las emociones; aquello que nos hace verdaderamente humanos y nos recuerda que no somos, y no podemos pretender, ser robots. Nadie persigue lo mismo en la vida, distintos son los sueños, aspiraciones y sentidos que le entregamos a las vivencias; pero al final del día este manga nos deja la sensación de que una vida jamás será vivida en vano siempre que haya conexiones emocionales; siempre que tengamos la opción de sentir ya sea dolor, tristeza o alegría.
No trato aquí de romantizar la miseria, ni mucho menos de dar un mensaje moralizante. Pero creo fervientemente que el impacto de este manga no es el romance entre los dos protagonistas, y tampoco creo que sea eso lo que la autora haya perseguido mientras lo realizaba, sino el momento en que dos personas deshumanizadas por su entorno recuperaron aquello que las conectaba con el resto del mundo; el momento en que dos personas que se pensaban sin corazón descubrieron que podían, de hecho, sentir. Pero defiendo, eso sí, la belleza que hay detrás de su recién adquirida consciencia; la poesía que se esconde en lo fuerte que sienten que las emociones los azotan por primera vez, y lo distinto que empieza a lucir el mundo para ellos ahora que esas distintas sensaciones los conectan; ahora que se han relacionado por primera vez con alguien y deben aprender lo que se esconde detrás de la interacción. Con todo lo malo y bueno que eso conlleva.
La trama, el desarrollo de la historia, el dibujo y manejo de fondos de la mangaka y su diseño de personajes hacen de esta obra una muy sólida y buena. Cada elemento es valioso por sí mismo, pero combinados crean una lectura que se disfruta de principio a fin; se entrelazan creando un universo ficcional sólido, en donde los personajes tienen un pasado que determina su presente y su futuro, pero al cual ellos se enfrentan con su recién adquirida humanidad. Además, el hecho de que la historia no caiga en clichés comunes del género, ni que la caracterización se base en arquetipos, hacen de la historia algo mucho más impactante y disfrutable para el lector. Es por todo eso que Itou-san merece las cinco estrellas, y con ello, la calificación de "Obra maestra" en este blog.
Al principio de la entrada comentaba que este manga era una apuesta. Sigo manteniendo esa creencia; al menos, así es a partir de la lectura que yo le he dado (otra persona puede tener una distinta). Se rompe el hecho de que la relación romántica sea lo principal, se rompe la caracterización a partir de arquetipos, se rompe la idea de un final que satisfaga a las masas y la idea de que las historias deben romantizarse. Hay muchas cosas que se quedan en el tintero; podría explayarme, por ejemplo, en el final de Itou-san y sus repercusiones, y en los elementos de él que rompen estereotipos a diestra y siniestra en comparación con otros mangas del mismo género. Pero he decidido que vale más la pena que esta historia sea leída, y decidí dejar por fuera todo posible spoiler que los aleje de la lectura.
Espero que lo escrito aquí sea incentivo suficiente para que varios ojeen el manga, y que haya cumplido su objetivo, presentando de verdad un análisis y no una simple reseña.
Si nos fijamos en el desarrollo de Itou-san, nos damos cuenta de que los personajes están caracterizados en relación con la historia, y no en relación con el arquetipo como tal. No puedo asegurar que Kuraka Sui no caiga como mangaka, en sus otros trabajos, en los estereotipos. Sin embargo, en lo que compete a la obra tocada en esta entrada, vemos que la caracterización física tiene sentido. Si bien Itou es más grande y da la sensación de ser más varonil por ser más musculoso, esto no se debe a que sea el activo del manga (que lo es), sino por su trabajo como asesino, que requiere de que tenga un buen estado físico para llevar a cabo los trabajos de exterminio. Sabemos además, por lo que su historia deja ver, que ha trabajado en ello desde hace mucho tiempo. Mientras tanto, Kyousuke es un muchacho bajito y muy delgado, que cumple con el papel de ser el pasivo en la relación sexual; nuevamente estas características se relacionan con la historia, porque sabemos gracias al manga que Kyousuke fue descuidado por sus familiares y obligado a prostituirse desde antes de los diez años. No es difícil asociar una mala alimentación y pocos cuidados en su desarrollo como el punto que lo marcó para ser tan frágil y pequeño a su edad.
Otro factor, quizás el que más me gustó de este manga, es que si bien se cumple lo exigido de la relación romántica, no es para nada el tema principal de la historia, por más que pueda parecer que así es. Quiero traer a colación las siguientes imágenes, también del capítulo uno, para ejemplificarlo:
| "Itou-san..." "Pero gracias... Me hiciste darme cuenta de que yo, también, puedo sentir". |
| "Y yo, en ese momento, me enamoré, por primera vez en mi vida, de él". |
Itou-san no es una historia de amor entre un asesino a sueldo y un joven forzado a la prostitución; no creo ni siquiera que lo que deben vivir a lo largo de la historia pueda considerarse romántico, y el manga jamás hace apología por romantizar ni la situación de prostitución ni la del sicariato. Creo, por el contrario, que lo que sí hace esta historia es retratar de forma ejemplar la soledad humana, y el deseo de todo ser humano por poder sentir, y mas aún, por ser conscientes de estar sintiendo. La historia nos demuestra, con una narración preciosa, que a pesar de lo terrible que el mundo y la vida puedan ser, y a pesar de lo heridos y hasta impávidos que nos encontremos caminando por esa vida, en el fondo no podemos escapar a las emociones; aquello que nos hace verdaderamente humanos y nos recuerda que no somos, y no podemos pretender, ser robots. Nadie persigue lo mismo en la vida, distintos son los sueños, aspiraciones y sentidos que le entregamos a las vivencias; pero al final del día este manga nos deja la sensación de que una vida jamás será vivida en vano siempre que haya conexiones emocionales; siempre que tengamos la opción de sentir ya sea dolor, tristeza o alegría.
No trato aquí de romantizar la miseria, ni mucho menos de dar un mensaje moralizante. Pero creo fervientemente que el impacto de este manga no es el romance entre los dos protagonistas, y tampoco creo que sea eso lo que la autora haya perseguido mientras lo realizaba, sino el momento en que dos personas deshumanizadas por su entorno recuperaron aquello que las conectaba con el resto del mundo; el momento en que dos personas que se pensaban sin corazón descubrieron que podían, de hecho, sentir. Pero defiendo, eso sí, la belleza que hay detrás de su recién adquirida consciencia; la poesía que se esconde en lo fuerte que sienten que las emociones los azotan por primera vez, y lo distinto que empieza a lucir el mundo para ellos ahora que esas distintas sensaciones los conectan; ahora que se han relacionado por primera vez con alguien y deben aprender lo que se esconde detrás de la interacción. Con todo lo malo y bueno que eso conlleva.
La trama, el desarrollo de la historia, el dibujo y manejo de fondos de la mangaka y su diseño de personajes hacen de esta obra una muy sólida y buena. Cada elemento es valioso por sí mismo, pero combinados crean una lectura que se disfruta de principio a fin; se entrelazan creando un universo ficcional sólido, en donde los personajes tienen un pasado que determina su presente y su futuro, pero al cual ellos se enfrentan con su recién adquirida humanidad. Además, el hecho de que la historia no caiga en clichés comunes del género, ni que la caracterización se base en arquetipos, hacen de la historia algo mucho más impactante y disfrutable para el lector. Es por todo eso que Itou-san merece las cinco estrellas, y con ello, la calificación de "Obra maestra" en este blog.
Al principio de la entrada comentaba que este manga era una apuesta. Sigo manteniendo esa creencia; al menos, así es a partir de la lectura que yo le he dado (otra persona puede tener una distinta). Se rompe el hecho de que la relación romántica sea lo principal, se rompe la caracterización a partir de arquetipos, se rompe la idea de un final que satisfaga a las masas y la idea de que las historias deben romantizarse. Hay muchas cosas que se quedan en el tintero; podría explayarme, por ejemplo, en el final de Itou-san y sus repercusiones, y en los elementos de él que rompen estereotipos a diestra y siniestra en comparación con otros mangas del mismo género. Pero he decidido que vale más la pena que esta historia sea leída, y decidí dejar por fuera todo posible spoiler que los aleje de la lectura.
Espero que lo escrito aquí sea incentivo suficiente para que varios ojeen el manga, y que haya cumplido su objetivo, presentando de verdad un análisis y no una simple reseña.

Hola!
ResponderBorrarMe leí las dos reseñas hasta ahora y bueno, comentaré mas de la reseña yaoi. Si bien me gusta (bastante), no soy buena para leer mangas yaoi porque caen como bien dices en "cliché" y todo es romance plano (a veces sufrido, a veces imposible) y en eso queda, siento que las variantes son pocas y cuando las hay, obviamente los mangas no llaman tanto la atencion como queremos. Personalmente me gustó este analisis y creo que buscaré el manga, asi que muchas gracias y suerte con este proyecto!